Manifiesto
Esta Casa, construida en 1922 por el arquitecto italiano Mario Palanti, es un laberinto donde perderse. Sus paredes curvas ascienden hacia un mirador, pero en el camino los sentidos se embriagan y desvían el rumbo. Detrás de cada puerta el tiempo se expande entre banquetes, brindis, gestos íntimos y sobremesas mágicas. El arte que habita en sus detalles eleva el alma hacia lo sutil.
Así como en La Divina Comedia, inspiración de Palanti para la construcción de esta Casa, el recorrido es más que una experiencia, es un viaje transformador.